martes, 5 de agosto de 2014

Rosalinda Sefarty

S
oy la mujer más noble y con más ilusión del mundo. Nunca miro hacia atrás ni me arrepiento de nada”. Así, Rosalinda Serfaty ha logrado ser reconocida como actriz, superar baches profesionales y sobreponerse a fracasos amorosos.

Nació el 24 de abril de 1965 en Buenos Aires, Argentina, aunque pronto se trasladó con su familia a Venezuela, donde su padre, Jaime Serfaty, había montado una empresa textil: “Estuve trabajando con él mientras cursaba la carrera de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello”.

Además, sacaba tiempo para estudiar teatro en la compañía de Lily Álvarez Sierra: “A los 17 años empecé a hacer anuncios publicitarios y de ahí surgió una participación en la obra ‘La bella durmiente’. Fue entonces cuando sentí que mi vocación era la interpretación. Después llegaron otros montajes como ‘Peter Pan’ o ‘La flauta mágica”. 
Empezó a trabajar de periodista en Venevisión.

Su pasión por la actuación no eliminó su interés por la carrera que había elegido y, tras licenciarse, trabajó de redactora en Venevisión: “Allí el productor Arquímedes Rivero se fijó en mí y me convirtió en una estrella de las telenovelas”.

Después de afrontar un pequeño papel en Maribel, le dieron la gran oportunidad de protagonizar ‘La revancha’, un gran éxito en Venezuela. También triunfó con su siguiente proyecto, ‘Mundo de fieras’, que grabó durante 1991.

Por aquel entonces conoció al empresario Ayush Benzaquen. 
Tal fue el flechazo que enseguida iniciaron una relación y, un año después, anunciaron que esperaban su primer hijo. Después de abandonar las grabaciones de ‘Rosangélica’ por su embarazo, decidió retirarse y centrarse en su familia. En 1996, tres años después del nacimiento de Corina, llegó Ariana.

Pese a estar retirada, interpretó algún papel como el de Elisa en ‘Peligrosa’. Sin embargo, el aluvión de críticas sobre su trabajo, hizo que volviera a alejarse de la pantalla.

En 1998 una propuesta volvió a ilusionarla: “Me ofrecieron irme a Perú para hacer ‘Luz María’, y no dudé en aceptar. A la semana siguiente estaba instalada con mis hijas en Lima”. Una decisión acertada, pues volvió a saborear las mieles del éxito.

En contrapartida, esta producción le trajo duras consecuencias personales, pues su marido, que se quedó en Venezuela, no asumió con comprensión la distancia y se sumieron en una crisis que terminó en divorcio.

Lejos de hundirse, Rosalinda prosiguió con su carrera artística y, además, se volcó en su nueva faceta de empresaria: “He abierto un restaurante y también estoy trabajando en una industria química. No pretendo abandonar la interpretación, pero no quiero estar parada mientras espero que llegue un personaje”.

De hecho, poco después se subió a las tablas con la obra ‘Okey’, junto a Julie Restifo y Rafael Romero.

En 2000 se sumergió en las grabaciones de ‘Amantes de luna llena’, a la que le siguieron otros títulos como ‘La niña de mis ojos‘ y ‘La invasora’.

En esa novela da vida a una mujer cuya maldad es consecuencia de una infancia llena de tragedias: “Ya estoy acostumbrada a los personajes de villana y me encantan. Además me dan mucha fuerza interna”.

Nada que ver con su siguiente personaje, Andreína Obregón, en ‘Sabor a ti’, novela que grabó en 2004: “Es una mujer que se hace cargo de la empresa de su esposo cuando este muere y, además, desarrolla una gran actividad a favor de los niños enfermos”.

El 9 de julio de 2006 contrajo matrimonio con el abogado argentino Javier Pipkin Weksler de quien se separó dos años más tarde.“Solo ansío tener serenidad y empezar de cero en mi vida personal”, confesó tras la ruptura.

No fue hasta 2009 cuando volvió a televisión con ‘Qué clase de amor’, que compaginó con ‘A 2.50 la cuba libre’. Trabajo este en el que brilló, al igual que ‘Puerta abierta al mar’, otra obra de teatro.  


 En 2011 participó en ‘La mujer perfecta’, donde interpreta a la directora de un centro especializado en autismo. Además, volvió a escena con ‘A 2.50 la cuba libre’ y grabó ‘Natalia del Mar’, junto a Víctor Cámara.

 Al año siguiente formó parte del cartel de una nueva puesta en escena: ‘Hechizo de brujas’. También grabó la telenovela ‘Mi ex me tiene ganas’, la última hasta el momento.

 Actualmente, Rosalinda Serfaty espera la llegada de nuevos e interesantes proyectos profesionales: “Me encantaría hacer una película –soy muy cinéfila– o interpretar a un personaje histórico”.






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