lunes, 2 de junio de 2014

Alberto Estrella

S
oy terco como nadie y mi naturaleza me impulsa a conseguir todo lo que me propongo”. Gracias a ello Alberto Estrella logró superar todos los obstáculos que encontró para convertirse en uno de los actores más consolidados de México, país que lo vio nacer el 23 de septiembre de 1962.


De niño quería ser trapecista, luego arqueólogo, después fotógrafo y, finalmente, actor: “En realidad siempre estuve cerca del arte, pues mis padres nos llevaban a mis cinco hermanos y a mí al cine, al teatro y a conciertos”.

Sin embargo, fue el único de la familia que se decantó por la profesión: “A los 14 años le dije a mi padre que quería dedicarme a la interpretación y fue él quien me inscribió en el Instituto Nacional de la Juventud, pues no era excesivamente caro y podían permitírselo”.

Allí empezó a formarse: “Aprendí honestidad y el amor a la carrera. Nosotros mismos nos ocupábamos también de la escenografía, el vestuario, sonido, promoción… y supe que para llegar lejos debía prepararme a fondo y estudiar mucho, no bastaba con la ilusión”.

Por suerte, tuvo grandes maestros, entre ellos, Julio Castillo: “En 1988, él me dio la primera oportunidad con la obra de teatro ‘El cambio’, por la que obtuve mi primer premio”.

Dos años después tuvo su primer papel relevante en el cine en ‘Principio’ y fin, de Arturo Ripstein: “Vi su película ‘Mentiras piadosas’ y no paré hasta dar con él y lograr que me hiciera una prueba. Y me cogió”. Por este trabajo recibió una nominación en los premios Ariel. 


Luego llegó la televisión gracias a Carla Estrada, que le ofreció un papel en ‘Amor en silencio’, su primera novela. Siguieron ‘Dulce desafío’, ‘Alguna vez tendremos alas’ y ‘Cuento de Navidad’.

Mientras, seguía su andadura en el cine con ‘La reina de la noche’, ‘En el aire’, ‘Cómplices criminales’ y ‘Exxxorcismos’. Esta última, sobre la homosexualidad masculina, fue un reto: “Me bloqueé y le dije al director que no podía hacerlo. Él me respondió que mis ojos no servían para el cine y fue entonces cuando me piqué y repuse que por supuesto que lo haría”.

Su valía lo llevó hasta Hollywood, sin embargo, se dio cuenta de que allí no estaba su sitio: “Me salieron algunos trabajos, pero todo se limitaba a personajes de camarero, ilegal o narcotraficante y no me interesaban, así que preferí volver a mi país para seguir creciendo”.

Una sabia decisión, pues continuó imparable con importantes proyectos como ‘Amor gitano’, con Mauricio Islas…

… ‘Atrévete a olvidarme’, que grabó en 2001.

Un año después grabó ‘Entre el amor y el odio’, junto a César Évora.

En 2006 llegó ‘Contra viento y marea’, versión de ‘La loba herida’, en la que trabajó junto a una mala de lujo, Azela Robinson.

 ‘Pasión’, de 2007, fue la que le dio su gran éxito en México: “Ha sido maravilloso, pero no me da pena haber terminado; creo que los actores debemos saber despojarnos de un trabajo para dar cabida a algo diferente”.

Y ese fue ‘Alma de hierro’, que le mantuvo ocupado desde mediados de 2008 hasta entrado 2009 y donde dejó a un lado los papeles de villano.

La novela  coincidió con tres estrenos de cine: ‘Cementerio de papel’…

… ‘Amar o morir’…

… y ‘Todos hemos pecado’. Un año inmejorable que, en contrapartida, se vio teñido de tragedia por la muerte de su padre.

En 2010 grabó ‘Niña de mi corazón’, junto a Lorena Herrera, Arturo Peniche y Julio Camejo, entre otros.

Ese mismo año empezo las grabaciones de ‘Para volver a amar’, con Alejandro Camacho. Después llegaron  ‘Dos hogares’ y la serie ‘El equipo’.

En este tiempo también ha estado presente en el teatro. “Sobre las tablas está el secreto para ser mejor actor”, ha dicho Alberto, que ha destacado con piezas como ‘En el centro del vientre’ y…

… ‘Leo… luego existo’, con Susana González (‘Amores verdaderos’).

Premiado en numerosas ocasiones, en 2010 recibió la Diosa de Plata por su trabajo en la película ‘Amar o morir’.

Este año, después de terminar ‘Lo que la vida me robó’, junto a Sebastián Rulli, se ha incorporado a las grabaciones de ‘La malquerida’, con Victoria Ruffo y Christian Meier. Además, ha estrenado ‘Perdida en los Apalaches’: “Es la primera comedia que hago en teatro y oír al público reírse de principio a fin es una sensación nueva para mí”

Aun así, Alberto Estrella afirma que le queda mucho por hacer: “Más obras de teatro, viajar, producir cine, estar más tiempo con mis seres queridos, involucrarme más en acciones ecologistas…”. Tiene energía para esto y más.





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