lunes, 12 de mayo de 2014

Stephanie Cayo

L
a chica de la sonrisa perenne. Así la definen en su país, Perú, donde nació el 8 de abril de 1988.

Pero además de este gesto cautivador, la pequeña Cayito, como la llamaban de niña, tenía una clara inquietud artística, alentada por sus dos hermanas mayores, Fiorella y Bárbara, cantantes y actrices.

“Empecé haciendo publicidad cuando tenía 3 años. Después, quería ser actriz como ellas, pero mi madre, que ahora es mi representante, y mi padre –coronel de las Fuerzas Aéreas– no querían que empezase tan pequeña”.

“Así que mis hermanas me llevaban a escondidas a sus castings. Yo me quedaba horas mirándolas, impresionada”.

Y fue en uno de esos castings donde el director Luis Llosa se acercó a ella y le instó a hacer la prueba. Ella aceptó ilusionada, sin imaginar que el papel iba a ser para ella. Fue el de Cinthia, en ‘Travesuras del corazón’. Tenía solo 10 años.

Esto no impidió que continuase con su curso escolar. Una vida dura para una niña de su edad, pero de la que no se arrepiente: “Para mí trabajar significaba y significa a día de hoy divertirme. Es cierto que tenía un ritmo diferente al de mis amigos, pero también me hizo crecer y madurar más rápido”.

Terminada la telenovela, estudió interpretación con Alberto Isola y canto con Margarita Ponce. Una preparación que se vio reflejada en ‘María Emilia, querida’, producción que grabó en 1999 y que le otorgó la fama y el reconocimiento del público y la crítica de su país.

Al año siguiente participó en ‘Estrellita’. Sin embargo, después de esta, decidió tomarse un respiro y centrarse en sus estudios.

Pasaron tres años sin tener presencia en televisión, hasta 2004, cuando le ofrecieron protagonizar ‘Besos robados’.

A ella quien le robaba los besos era un joven tenista, Sebastián González: “Mi papá siempre me decía que tenía que enamorarme de un tenista porque son chicos sanos e inteligentes. Como mi hermano también lo es, pues acabé conociendo a uno. Gracias a él he aprendido lo que es estar enamorada”.

Y por eso fue duro separarse de él cuando a los 17 años se marchó a Nueva York para estudiar canto y baile en el Broadway Dance Center. A finales de 2005, regresó a su país para grabar la tvmovie ‘Polvorita’, pero su relación finalizó.

Un año más tarde participó en ‘Rebelde’, y en 2007 se marchó a Colombia para sumarse al elenco de ‘La marca del deseo’, donde trabajó con Juan Alfonso Baptista, con quien no tardaron en relacionarla.

En 2009 nos mostró su lado más sensual en ‘Tiempo final’, además de seguir siendo imagen en importantes campañas publicitarias.

Y es que su espectacular físico era reclamo para innumerables firmas: “Aunque una actriz ha de ir más allá de su físico, este es importante porque estás en un escaparate constantemente. Yo bebo mucha agua, no tomo grasas saturadas y hago ejercicio para mantenerme en forma. Pero el verdadero secreto es estar feliz”.

A lo que no se prestaba era a aparecer desnuda en ninguna revista, propuesta que había recibido en numerosas ocasiones: “No tengo necesidad”.

No le iban tan bien las cosas a Evangelina Rosales, su personaje en ‘Doña Bella’, telenovela que empezó a grabar a principios de 2010. Al término de esta, y después de haber sufrido la muerte de su padre, Stephanie decidió hacer un paréntesis: “Me fui a Perú para estar con mi familia y aproveché para viajar, pintar, escribir…”.

Además, plasmó su otra gran pasión, la música, en su primer trabajo discográfico, que llevó por título ‘Llegaré’: “Las letras salieron del alma, y las melodías son diferentes a las que suenan en la actualidad”.

En 2012 llegó a sus manos el guión de la telenovela ‘El secretario’ y no dudó en regresar a la televisión: “Volví a sentir esas ganas de actuar de antes”.

Y compaginó las grabaciones de esta con el musical ‘Chicago’.


A finales de marzo de ese año empezó a salir con el productor colombiano Juancho Carmona, pero la mala relación de Cayo con la exmujer y los amigos de su novio desembocó en una crisis insuperable.


Después de grabar en 2013 ‘La hipocondriaca’ en Colombia junto Ernesto Calzadilla…

… y rodar su primera película en Argentina con Angie Cepeda y Alfonso Herrera, Stephanie se marchó a Los Ángeles para centrarse en su carrera cinematográfica.

Allí vive feliz junto a su novio, el empresario estadounidense Chad Campbell.

Y si todo va bien, quizá sea este el futuro padre de sus hijos: “La maternidad llegará en el momento indicado, pero sueño con ser mamá algún día porque me encantan los niños. De mayor me veo rodeada de mis nietos, más o menos diez”. Así ve su futuro Stephanie Cayo a sus 26 años. 







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