miércoles, 5 de marzo de 2014

Henry Soto

Pediatra, abogado, gitano circense o militar han sido alguna de sus profesiones. Pero fuera de la ficción solo ha tenido una: la interpretación, su vocación y pasión.

Henry Soto cuenta con una larga trayectoria marcada por el éxito, aunque también ha conocido el fracaso, tanto profesional como personalmente. Lejos de dejarse llevar por este, ha sacado la parte positiva para seguir creciendo como actor y persona.

Vino al mundo el 29 de mayo de 1961, en Caracas, Venezuela: “Nací medio muerto, y si no llega a ser por la ayuda del portero de mis padres, no habría sobrevivido. Me llamo Henry en su honor”.

Cuando recuerda su infancia, confiesa que no fue fácil: “Mi madre era muy severa y me sentía solo. Viví gran parte del tiempo en mi habitación, quizá eso fue lo que despertó mi creatividad”. Además, la música se convirtió en su mayor refugio: “Empecé a escribir canciones y a ver películas de Joselito, con el que me sentía muy identificado: él vivía encerrado en un colegio militar y yo en un cuarto”.

A los 12 años sintió por primera vez la libertad cuando se fue a estudiar a Estados Unidos: “Allí empecé a mejorar en mis estudios, pero no pude estar mucho tiempo porque mi padre se quedó sin dinero. Al volver a Venezuela fue cuando decidí hacer teatro”.

También se matriculó en Arquitectura, carrera que no terminó: “No era lo mío, así que seguí haciendo teatro y monté junto a varios amigos una banda de rock llamada Rapsodia”. 


Sabina, Serrat, Miguel Ríos o El Último de la Fila fueron sus fuentes de inspiración

Y mientras crecía profesionalmente, también lo hacía en el terreno personal: “Me casé con solo 18 años porque mi novia y yo queríamos vivir juntos”. 

Fruto de su amor nacieron Sharon Dayana, en 1981, y Fernando José, en 1989. Poco después, llegó el divorcio.

En el terreno familiar

Fruto de su primer matrimonio nacieron Sharon Dayana y Francisco José, y del segundo, con la productora Leonor Sotillo, Leonardo Enrique. Su siguiente relación no llegó a formalizarse, pero de esta nació su cuarto retoño: Maia.
 
 

La música, su otra pasión

Junto a varios amigos formó el grupo de rock and roll 'Rapsodia'.
 

Visitó Madrid en 1993

Vino cuando 'Kassandra' triunfaba en España. Durante su visita, eran constantes las muestras de cariño de sus admiradores.
 

Sus telenovelas: 'Kassandra'

Las grabaciones tuvieron lugar en 1992, en Venezuela. En España la vimos un año después, en TVE.
Da vida al gitano Randú, un hombre apasionado que se gana
la vida trabajando en el circo. “Fue un personaje que me dio muchos placeres”.
 

'Harina de otro costal'

Se grabó en 2010, en Venezuela.
No enganchó a los espectadores venezolanos. Pese al poco éxito de la tira, esta se vendió en países como Guatemala, Estados Unidos, Chile y Ecuador.
 

'Todo por tu amor'

 “Para dar vida a Sergio, un hombre paralítico, visité el departamento de rehabilitación del Hospital Vargas, donde conocí a una chica que me enseñó cómo podía moverme
y qué cosas podía y no podía hacer”.

'La vida entera'

“Segundo es un policía maltratado por su esposa (Beatriz Vásquez). En algún momento todos nos hemos sentido así”.
 

'Guerreras y Centauros'

“Venezuela vive un momento difícil en el que se producen muy pocas novelas, por eso estoy muy contento de que haya llegado a mis manos este proyecto”.
“Es la primera novela de época que se hace en mi país. Está ambientada entre los años 1821 y 1863, tras la batalla de Carabobo”.
 

En el teatro: 'La Tempestad'

Uno de sus últimos éxitos teatrales ha sido 'La Tempestad', donde da vida a Próspero, un Duque que tras ser despojado de su posición nobiliaria por su propio hermano Antonio, sobrevive al destierro junto a su hija Miranda en una pequeña isla desierta en la que permanece 12 años.
 

'Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?'

También ha interpretado 'Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?', de Adolfo Marsillach, que aborda los encuentros y desencuentros de una pareja.
 
 
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Henry Soto

Libertad Lamarque

“N
unca he deseado ni soñado nada en especial, todo ha venido a mí enviado desde el cielo. Tampoco tuve nunca que pedir favores a productores ni  periodistas. Soy artista porque el público de América me lo exigió con sus ovaciones, aplausos y amor”. A Libertad Lamarque le bastó su belleza y, sobre todo, su valía: “Nací con talento y luego la profesión me envolvió sin darme cuenta. Era tan pequeñita cuando empecé que no sabía que aquello que me gustaba tanto era una profesión, un trabajo”.

La incipiente artista, que nació el 24 de noviembre de 1908  en Rosario, Argentina, empezó a cantar con solo 8 años y a  los 16 ya dio rienda suelta a su arte emprendiendo su carrera musical: “Me trasladé con mi madre a Buenos Aires, donde alquilamos un palomar porque no teníamos para más”. La suerte estuvo de su lado y pronto fue concontratada como corista y extra por la compañía de Pascual Carcavallo en el Teatro Nacional.

Al mismo tiempo que empezó a destacar en sucesivas obras como actriz, también iba cobrando relevancia como cantante: “Interpreté rancheras y pasodobles españoles antes de llegar al tango. Fue entonces cuando grabé mis primeros discos, el primero en 1926, ‘Canciones y boleros de siempre”.

Muy joven vio los frutos de su esfuerzo y también a muy temprana edad decidió pasar por la altar con Emilio Romero, en 1927. Al año siguiente tuvo una hija, Mirtha, que luego seguiría sus pasos. Poco después de su nacimiento, el matrimonio se rompió.

En 1930 llegó su debut cinematográfico con la película muda ‘Adiós, Argentina’. Pudo lucir su voz en la gran pantalla con su primera película sonora, ‘Tango’, que rodó en 1933 junto a Jorge Negrete. Pero también triunfó con sus tangos, gracias a los cuales se hizo conocida en su país como la Reina del Tango.

Siguieron largometrajes como ‘Puerta cerrada’, ‘Ayúdame a vivir’ y ‘La casa del recuerdo’, bajo la dirección de importantes directores como Luis Saslavsky y José Agustín Ferreyra.

En 1934 conoció al músico Alfredo Malerba con quien inició una amistad que poco después terminó en un mediático noviazgo. Se casaría con él en 1945.

Su popularidad se disparó cuando en 1941, rodando ‘La cabalgata del circo’, propinó una bofetada a su compañera de reparto Eva Duarte. Lo que no podía imaginar es que aquel osado gesto le costaría caro cuatro años después, cuando aquella actriz se convirtió en la esposa del presidente de Argentina Juan Domingo Perón.

Y es que se sospecha que el repentino poder  de Evita Perón fue el que propició el exilio de Lamarque. Viajó por muchos países y se instaló en México. Fue un duro golpe para la actriz dejar su país natal, pero su espíritu optimista hizo que pronto se adaptase a su nueva vida. Además, enseguida se abrió un hueco en el medio gracias a las radionovelas, donde logró un enorme éxito entre los radioyentes.

Después llegaron importantes propuestas en el cine, ganándose un nuevo apodo: la Novia de América, título de una de sus cintas. 
También ‘La dama del tango’ y ‘Gran casino’ (1947), de Luis Buñuel.

En 1961 participó en la película española ‘Bello recuerdo’, al lado del entonces popular Joselito.

Pocos años después, pudo regresar a Buenos Aires donde continuó con su carrera tanto en el teatro, donde destacó con musicales como ‘Hello Dolly’, como en el cine. En 1972 rodó ‘La sonrisa de mamá’, con Palito Ortega y Ángel Magaña.

En 1975 rodó ‘La loca de los milagros’, la última película en México.

En 1972 viajó a Venezuela para participar en ‘Esmeralda’, su primera telenovela. En ella daba vida a una monja que se convierte en el mayor consuelo para la protagonista, interpretada por Lupita Ferrer. Tres años después grabó ‘Mamá’.

Sin embargo, fue su siguiente novela, ‘Soledad’ –que grabó en México en 1980 junto a una jovencísima Edith González– la que 
la consagró en el género. No solo ganó importantes reconocimientos, sino también 
la admiración y el cariño de los espectadores.

En la década de los 90 –durante la cual vivió en Miami–, además de seguir trabajando en varios espectáculos musicales tuvo ocasión de recoger varios premios y recibir merecidos homenajes. 
También hubo de enfrentarse a la pérdida de su marido en 1996.

Su bálsamo ante el dolor fueron nuevos proyectos, como ‘La usurpadora’, en 1998, con Marcelo Buquet y Fernando Colunga. “Trabajar me renueva los sentidos, reafirma mi autoestima y me ayuda a estar siempre de buen humor”, dijo.

Y aunque el tiempo la relegó a personajes secundarios nunca perdió un ápice de entusiasmo y su rostro seguía irradiando vitalidad. El final llegó a los 92 años y como ella deseaba, trabajando. Fue en 2000, durante las grabaciones de ‘Carita de ángel’, en México.

Libertad Lamarque empezó a sentir fuertes dolores de espalda. Terminó todas sus secuencias antes de ir al hospital, donde días después, el 12 de diciembre, cerraba sus ojos para siempre.




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Libertad Lamarque

Jorge Enrique Abello

Vino al mundo el 28 de febrero de 1968, en Colombia, un nacimiento inesperado para Alberto Abello de Sucre y Heidi Moreno, quienes ya tenían cuatro hijos, el menor de 10 años.

Su infancia estuvo marcada por una dislexia, que le diagnosticarían años más tarde y que le hizo ser un niño introvertido: “Durante mi infancia, los libros se convirtieron en mi mayor refugio”.

De esta etapa es su pasión por la literatura y, después, por el teatro, disciplina que empezó a estudiar a los 8 años.
Luego llegaron los talleres de interpretación, que se vieron interrumpidos cuando comenzó la carrera de Comunicación Social y se especializó en la producción de televisión educativa. “Lo hice con la idea de ser director de cine”.

Aunque a principios de los 90 debutó como asistente de producción en varios programas y películas, retomó su interés por la actuación en 1992: “Faltó un actor a una grabación en ‘Espérame al final’ y lo sustituí. Lo que iba a ser algo puntual terminó siendo más largo”.

Fue tal el reconocimiento que obtuvo que su siguiente trabajo fue como protagonista, en 'Caballos de fuego', por el que se alzó con el Premio TVyNovelas como Mejor Actor Revelación 1994.

Al año siguiente grabó 'La viuda de Blanco', que precedió a otros importantes títulos como 'Un mundo para Julius' y 'La mujer en el espejo'. Sin embargo, fue 'Yo soy Betty, la fea', en 1999, la que marcó un antes y un después en su carrera.

En el amor: Marcela Salazar

Y aunque intentaba protegerse de la invasión a su intimidad, fue imposible que no trascendiera su boda con la periodista Marcela Salazar, con quien se casó el 7 de septiembre de 1999: “Nos conocimos en una cita a ciegas un año antes. Es una mujer serena, guapa y dulce, que me ayuda a tener los pies en la tierra”.

María Isabel Gutiérrez

En 2012, año en el que grabó '¿Dónde está Elisa?', comenzó a salir con María Isabel Gutiérrez: “He estado mucho tiempo solo para dedicarme a mi hija y a pensar. Pero he conocido a una persona muy buena que me llena y con la que me siento tranquilo y estoy feliz”. 

Sus novelas: 'Yo soy Betty, la fea'

Fue el inolvidable Armando en 'Yo soy Betty, la fea'. “No me preocupa que me recuerden como Armando, al contrario, lo agradezco. Para mí es un orgullo tanto haberlo interpretado como participar en una novela que supuso 
un fenómeno mediático”.
 

'Los tacones de Eva'

Tuvo un complicado papel: “Juan Camilo se transforma en Eva María León y llega incluso a casarse con un hombre con la intención de desenmascarar a sus grandes enemigos, limpiar su imagen y conquistar a la mujer que ama”. Caracterización. “Antes de las grabaciones pasaba dos horas en maquillaje y peluquería. Fue más difícil esto y llevar prótesis y tacones que reflejar la feminidad que requiere Eva”.
 

'Anita no te rajes'

Esta telenovela “narra, en tono de comedia, la vida de Anita Guerrero, una inmigrante mexicana a la que da vida Ivonne Montero, de quien mi personaje, Eduardo, se enamora”.
 
 

'La costeña y el cachaco'

El título, 'Cachaco' haco hace referencia a quien 
ha nacido en la capital (Bogotá), que son gente por lo general fría, distante y seria. Costeño 
es quien ha nacido en la costa de Colombia.


'Los graduados'

Su último trabajo es una comedia muy divertida con la que los espectadores se lo van a pasar muy bien. En ella comparto créditos con Kathy Sáenz, Zharick León, Luis Fernando Hoyos y Luis Eduardo Arango”. La serie la emite el canal Fox Televisión.
 
 

'A corazón abierto'

Se convirtió en cirujano plástico en 'A corazón abierto', la versión colombiana de 'Anatomía de Grey'. La telenovela fue escrita por Fernándo Gaitán, autor también de 'Café con aroma de mujer'.
 

En el teatro: 'El principito

Destacó por obras como 'Hamlet', en 2005, 'El Principito', de 2007, que es una adaptación del libro de Antoine de Saint-Exupéry, o 'Tu ternura molotov'.

Cine: 'Crimen con vistas al mar'

En 2013 debutó en el cine con 'Crimen con vista al mar', coproducción colombiano española donde trabaja con Úrsula Corberó, Silma López y Carmelo Gómez, entre otros.



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Jorge Enrique Abello

Christian Bach

E
s considerada una de las villanas más atractivas de la televisión y también una de las más queridas, pese a haber hecho de las suyas en infinidad de historias. “Los personajes de mala son los que más me divierten”, asegura. Pero  fuera de las cámaras Adela Christian Bach Bottino es una mujer entregada a su familia y a sus amigos.

 Nació el 5 de mayo de 1959 en Buenos Aires, Argentina. “Allí me inicié en el mundo artístico: empecé haciendo danza –pasión que heredé de mi madre y mi abuela, que fueron bailarinas reconocidas– y a los 16 me sumergí en la interpretación. Creo que el deporte y el arte aportan una forma de vida basada en la disciplina; aprendes que nada se consigue de un día para otro”. 


Sin embargo, ella consiguió enseguida su primer papel importante cuando, durante uno de los exámenes en la escuela de interpretación, la vio un director y le ofreció protagonizar la obra ‘Casa de muñecas’.

También por caprichos del destino su nombre llegó a oídos del productor Valentín Pimstein, que había viajado a Argentina en busca de nuevos talentos. “Me ofreció irme a México a trabajar, pero dije que no porque era muy joven y, además, estaba haciendo una telenovela en Argentina”.

La película ‘Brigada en acción’ y un proyecto teatral le obligaron a rechazar posteriores propuestas de Pimstein. “Hasta que las cosas empezaron a ir mal en mi país y acepté participar en la telenovela ‘Verónica’”. Bastaron cinco capítulos para que Televisa le ofreciese un contrato de exclusividad.

Fue así como en 1979 fijó su residencia en México y se sumergió en las grabaciones de ‘Los ricos también lloran’. Después, se subió a las tablas con obras como ‘Antes de que te vayas’. “Quería demostrar mi talento y ganar más credibilidad”.

En 1981 participó en ‘Soledad’, donde hizo pareja con Humberto Zurita. La química entre ellos también sobrepasó las pantallas y ambos iniciaron un ambicioso proyecto: la productora Zuba. “Queremos innovar y hacer productos diferentes; un entretenimiento inteligente porque no hay que subestimar al espectador”. Su buena comunicación laboral pronto dejó paso a una relación sentimental. 


En 1982 se sumergió en las grabaciones de ‘El amor nunca muere’ y, un año después, hizo ‘Bodas de odio’, novela con la que logró la consagración.

En 1986 hizo de nuevo tándem con Zurita en ‘De pura sangre’ y, ese mismo año, el 3 de febrero, contrajeron matrimonio.


”Formalizamos nuestra relación porque queríamos ser padres”, recuerda Christian. El 22 de noviembre nació Sebastián y, ocho años después nacería Emiliano.

‘Encadenados’ fue la siguiente novela que el matrimonio protagonizó y, después, produjeron ‘Bajo un mismo rostro’, donde Christian también fue protagonista.

Luego llegó ‘Cañaveral de pasiones’: “Empezamos a grabarla veinte días antes de que saliera al aire. Todo un reto”. Tras esta, Bach se sumó al elenco de ‘La antorcha encendida’. Fue su último trabajo con Televisa.

En 1996 firmó un suculento contrato con TV Azteca, con quien grabó ‘La Chacala’.

Aunque dejó Televisa, siempre recordó con cariño a uno de los grandes productores del ente, Ernesto Alonso: “Tuve mucha suerte al trabar con él. Las protagonistas que me ofreció siempre fueron fuertes, no estúpidas”.

En 2002 y después de trabajar en varias producciones se instaló con los suyos en Miami: “Fui a hacer un anuncio y me quedé. Además, mi hijo mayor, que tenía 18 años, quería practicar su inglés ”.

Los siguientes años estuvo centrada en otros proyectos. Además de ser imagen de varias firmas, emprendió otros negocios: “He lanzado una marca de gafas con mi nombre. Además, tengo otra de bolsos de piel”. 


En 2010 regresó a las pantallas con ‘Vidas robadas’, pero después volvió a hacer un parón: “Me han ofrecido varias novelas, pero es el último año que mi hijo Emiliano esta en casa antes de ir a la Universidad en Nueva York y quiero disfrutar de él. Mi prioridad ha sido siempre mi familia”.

Cerró este paréntesis en 2013 para hacer ‘La Patrona’, un proyecto de Telemundo que le entusiasmó desde que leyó el guión. Su excelente trabajo en esta novela le valió el premio Tu Mundo a la Mala Más Mala.

Además, en septiembre, estrenó la película mexicana ‘Deseo’.

‘El deseo’, junto a Mauricio Islas y Gabriel Soto es, hasta el momento, su última película.

Y ‘La impostora’ la novela que graba para Telemundo y en la que trabaja con su primogénito, Sebastián.

A sus 54 años, Christian Bach 
puede presumir de seguir asumiendo importantes papeles, conservar una belleza deslumbrante 
y gozar de una estabilidad sentimental digna de admiración. 



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Christian Bach