sábado, 28 de diciembre de 2013

Karla Álvarez

Se fue inesperadamente a los 41 años, cuando todavía le quedaba un largo recorrido profesional por disfrutar, muchas experiencias que vivir y asuntos que resolver. Es Karla Álvarez, quien pese a su rostro angelical y dulce sabía transformar sus sentimientos para dar vida a las más retorcidas mujeres. A
racely Arámbula, Thalía, Kate del Kastillo, Lucía Méndez, Chantal Andere, Andrea Legarreta o Jacqueline Bracamontes, además de miles de rostros anónimos, han derramado lágrimas por su partida.

Nació el 15 de noviembre de 1972 en la capital mexicana, donde se crió junto a sus dos hermanas mayores: “Pese a ser la menor, no fui la más consentida; mis papás nos educaron e inculcaron buenos valores a las tres por igual. Era la alegría de la casa, pero también la más rebelde”.

El cariño que sentía en casa, sin embargo, no lo recibía en el colegio: “Les caía mal a mis compañeras y no tenía amigas. Además, se molestaban cuando me piropeaban. Me volví una niña muy especial y solitaria”.

Su primer contacto con los escenarios fue a través de la danza, pues ingresó en la Escuela Nacional de Danza Contemporánea y Clásica, en el Instituto de Bellas Artes, del que salió graduada: “Estudié baile en contra de mi voluntad, presionada por mi madre, aunque luego se lo agradecí mucho”.

Con 16 años compaginó sus estudios con un empleo en un restaurante, pero un buen día su vida tomó otro rumbo y las bandejas y las zapatillas de ballet quedaron atrás: “Estaba con mi madre en una plaza y se acercó un hombre para proponerme ser extra en televisión. Salí de secretaria en ‘Mujeres, casos de la vida real”.

Este primer contacto con las cámaras fue suficiente para ingresar en el Centro de Actuación de Televisa con el sueño de ser actriz.

Cumplidos los 20, llegó su primera oportunidad en ‘María Mercedes’, donde demostró su talento. Además, se estrenó en el teatro con Vaselina, en la que asumió el personaje de Sandy. 


No tardaron en darle un nuevo papel y al año siguiente, en 1992, hizo ‘Buscando el paraíso’, que precedió a ‘Prisionera de amor’ y ‘Agujetas de color de rosa’, que empezó a grabar en 1994.

En esta telenovela coincidió con Alexis Ayala. Entre ellos hubo un evidente flechazo que terminó en boda en abril de ese mismo año.

En 1996 rompieron: “Éramos muy jóvenes y, además, influeron los continuos viajes y la distancia que había entre nosotros”. Aquello le hizo madurar: “No lo veo como un error, sino como una experiencia. Tengo más tranquilidad y satisfaciones porque ahora piensao y analizo más las cosas antes de hacerlas”.

Sin embargo, volvieron a fracasar sus siguientes relaciones, primero con Juan Soler y luego con un abogado llamado Rodrigo.

Su soltería hizo que durante las grabaciones de ‘La mentira’, en 1998, la relacionaran con Ernesto Laguardia, algo que negó: “Solo somos amigos”. Pero lo que zanjó las especulaciones fue su noviazgo con Armando Zafra, director de cámara de Televisa. Pensaron en boda, pero el amor también acabó.

Un nuevo bache que superó gracias al trabajo, su mayor refugio: “Profesionalmente, estoy en un gran momento. Soñaba con ser alguien en esta carrera y creo que lo he cumplido, aunque a veces he tenido que sacrificar mi vida personal”.

Lamentablemente, también buscó consuelo en el alcohol. Además, su progresiva pérdida de peso hizo saltar las alarmas sobre una posible anorexia, algo que desmintó: “Peso poco porque soy hiperactiva y trabajo mucho, pero claro que como”, aclaró, sin convencer a muchos.

En medio de continuos rumores y polémicas, grabó numerosas telenovelas y participó en el reality ‘Big Brother VIP 2003’. Durante los 50 días que permaneció dentro de la casa tuvo un romance con Jorge ‘El Burro’ Van Rankin, que terminó al ser expulsada.

En 2006, después de estar un año en Miami grabando ‘Inocente de ti’, regresó para asumir una nueva producción: ‘Heridas de amor’. Al término de esta, debutó en el cine con ‘La santa muerte’, junto a Harry Geithner y Amaranta Ruiz.

Al año siguiente, mientras desmentía padecer una depresión, retomó la televisión con varias novelas.

En aquel momento vivía un romance con un médico llamado Juan, con quien de nuevo tenía planes de boda a finales de año.

La ruptura llegó poco después, al igual que nuevos rumores sobre sus problemas con el alcohol, avivados por unas imágenes en las que la actriz aparecía con unas copas de más: “Era una fiesta. Todos estábamos igual y tenemos derecho a divertirnos. No afectará a mi carrera”. Eso pensaba, pero se equivocó.

La bebida la alejó de ‘¡Qué bonito amor!’ ya que acudía tarde a las grabaciones y además con copas de más. La mala racha siguió después. El pasado octubre fue víctima de un atraco y se difundió que padecía cáncer y estaba al borde de la muerte. Ella se apresuró a desmentirlo, ajena a los caprichos del destino.

El 11 de noviembre Karla Álvarez murió tras sufrir una parada respiratoria motivada por la anorexia y bulimia que padecía. Una muerte que no estuvo exenta de polémica, pues al sepelio asistió su última pareja, Antonio D’Agostino, con quien se había casado en secreto para iniciar los trámites de divorcio poco después. Cumplido su sueño de ser actriz le quedó sin embargo un deseo por alcanzar: el de ser madre.

Sus telenovelas

En 1992 grabó ‘María Mercedes’, donde daba vida a la caprichosa hermana de la protagonista (Thalía).

Cuatro años después grabó junto a Ernesto Laguardia ‘Mi querida Isabel’.

En ‘La mentira’ interpretaba a la ambiciosa Virginia, que se casaba con Juan (Sergio Basáñez).

Diana Bracho, Ingrid Martz y Jacqueline Bracamontes fueron sus compañeras en ‘Heridas de amor’ (2006).

En 2008 trabajó con Jaime Camil y Sabine Moussier en ‘Las tontas no van al cielo’ y repitió con Jacky.

Llegó a ‘Camaleones’ en 2009 para interpretar a una mujer con doble vida llamada Ágata: estricta profesora de día y prostituta de noche.

‘¡Qué bonito amor!’ fue su último trabajo. “Soy una mujer de retos y esta novela es uno de ellos”, comentó.




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