lunes, 4 de noviembre de 2013

Viviana Gibelli

Su belleza le abrió las puertas de la profesión, pero  fueron su simpatía y espontaneidad ante las cámaras las que la convirtieron en una de las presentadoras y actrices más queridas de Venezuela, país que la vio nacer el 22 de diciembre de 1965. Desde que empezó a trabajar, en 1990, todos los proyectos que ha emprendido han resultado ser un éxito.

Viviana Águeda Gibelli Gómez recuerda que desde que tuvo uso de razón le entusiasmaban los escenarios: “Mi abuela siempre me decía que llevaba el show en la sangre”.

Sin embargo, terminado el Bachillerato se matriculó en Medicina: “Me gustaba mucho, aunque seguía teniendo inquietudes artísticas. Por eso, durante mi primer año de carrera me presenté al concurso de Miss Venezuela. Acudí a una academia de modelos porque necesitaba un intermediario para acceder al certamen. No tenía casi experiencia, tan solo había hecho de extra en algunos comerciales para televisión y algo de teatro en el colegio”.

No logró alzarse con la corona, pero le sirvió como escaparate para darse a conocer: “Al año siguiente acudí al certamen Miss Wonderland y quedé Reina del Continente Americano. Tomé clases de locución y me ofrecieron participar en el programa matinal ‘Complicidades”, tras el que participé en una versión para niños, ‘Circo cómplice’

En 1990 debutó como actriz  en Cóctel fatal y después en la serie ‘¡Qué chicas!’, tras la cual empezó a presentar importantes galas.

Por entonces no solo era noticia por su talento, sino también por la relación con el actor Luis José Santander.

Su popularidad y belleza la convirtieron en la imagen de una importante firma de productos para el cabello. Y mientras aparecía en vallas publicitarias y anuncios de televisión, le llegó su primer papel en una telenovela…

… nada más y nada menos que como protagonista de ‘Por amarte tanto’, que grabó en 1992.

Su romance en la ficción con el apuesto galán Jean Carlos Simancas traspasó las pantallas, pese a su reciente ruptura con Santander.

Terminada esta, continuó presentando eventos, como la gala Miss Venezuela 1993, donde acaparó la atención del público, pues durante el espectáculo demostró sus dotes como cantante.

Su siguiente personaje lo asumió en 1995. Fue el de Catalina Miranda en ‘Ka Ina’, donde de nuevo hizo pareja con Jean Carlos. Sin embargo, el final no fue tan feliz como tres años antes y la pareja rompió antes de concluir las grabaciones. Esto impidió que Viviana disfrutase por completo del éxito de la novela. 


Fue la encargada de recoger el premio Midia 1996 a la Mejor Telenovela, ‘Ka Ina’, que le otorgaron en España.

No obstante, la tristeza no la hizo detenerse y siguió con sus numerosos proyectos laborales. Mientras entrevistaba a grandes figuras del espectáculo como Eros Ramazzotti o Gloria Estefan en el programa ‘Confidencias’, la actriz daba sus primeros pasos para cumplir uno de sus sueños: triunfar en el mundo de la música.

En el videoclip de uno de sus temas, ‘Amores amigos’, participaba Guillermo Pérez, con quien inició un bonito romance. Un amor idílico que, sin embargo, no prosperó...

En 1998 se sumó al reparto de ‘El país de las mujeres’, producción que le abrió el mercado internacional. De hecho, al término de esta, la llamaron de Univisión para presentar su propio ‘talk show’, ‘Viviana a la medianoche’, con el que triunfó durante varios años.

En 2001 comenzó la telenovela ‘Deseo de amor’ y se involucró en la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, causa por la que sigue luchando a día de hoy. 


Al año siguiente se puso a las órdenes de Lucho Llosa en ‘Baño de damas’, filme que rodó en Perú.

Al término de este volvió a su país  para hacer la telenovela ‘Gata salvaje’.

En 2005 asumió un nuevo reto en su vida profesional: debutó en el teatro con ‘El método Gronholm’. Seducida por el género, dos años después produjo sus propias piezas teatrales, como ‘Hasta que el matrimonio nos separe’ o ‘El mundo de Oz’.

Además, por aquel entonces se lanzó como empresaria creando un centro de medicina estética: “Fue gracias a mi hermano, que me animó a montarlo con él. Ya teníamos una pastelería y un restaurante de comida rápida”.

Pese a sus interesantes proyectos, más notoriedad cobraron los rumores que la relacionaban con un importante político de Venezuela. No fue un chisme su romance con el chef y empresario David Akinin, a quien conoció en el centro de la Cábala –práctica espiritual que forma parte de su vida– y con el que empezó a salir en 2008, poco después de terminar la novela Arroz con leche: “Me trata como a una reina y además, ¡cocina!”.

Había encontrado el hombre ideal para formar una familia y,  tras un tratamiento de fertilización, se convirtió en madre de Aranza –el 12 de abril de 2009– y Sebastián –el 19 de septiembre de 2010.

Por desgracia, 2011 llegó cargado de desgracias: murieron sus padres y, además, se divorció. Lejos de hundirse, se mantuvo serena: “Llegará el hombre con quien compartir mi vida, un buen compañero con sentido del humor. No ha de ser perfecto, porque yo tampoco lo soy”. 


A sus 47 años, Gibelli no ha perdido la ilusión: “Mis sueños no tienen límite ni techo. Quiero que la vida vaya sorprendiéndome y agradecer lo que me pase”.



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