miércoles, 13 de noviembre de 2013

Scarlet Ortiz

“Un día alguien me dijo que las telenovelas son el más puro reflejo de la vida real pero sin los días aburridos, y así lo creo yo también”, ha asegurado Scarlet Ortiz.  Y es en este género donde la guapa y risueña actriz venezolana ha despuntado, logrando ganarse el corazón de medio mundo. 


Hevis Scarlet Ortiz Pacheco nació el 12 de marzo de 1974 en Caracas, donde se crió junto a sus cinco hermanos. “Mis padres nos inculcaron el respeto a nosotros mismos y a los demás, y el valor de las cosas por pequeñas que fueran”.

Estudió en el Colegio Inmaculada Concepción y en 1992 se matriculó en Psicología en la Universidad Central de Venezuela. Sin embargo, ese año su vida dio un giro radical cuando ganó el título de Miss Sucre y se presentó a Miss Venezuela”.

 Aunque volvió a la universidad, esta vez para estudiar Publicidad, de nuevo tuvo que abandonar, pues la llamaron enseguida para presentar el programa infantil ‘Nubeluz’, junto a Concetta Lo Dolce y Gaby Espino: “No pude licenciarme, pero me di cuenta de que ser alguien en la vida no tiene que ver con obtener un título, sino con hacer lo que deseas y lograr tus sueños”.

 Y sus sueños, sin duda, estaban tomando otro rumbo: “Participar en ese espacio fue una de las experiencias más maravillosas y me dio muy buena base, pues tenía que actuar, bailar, cantar…”.

Y gracias a este trabajo, en 1997 le ofrecieron su primer papel en una telenovela, ‘Llovizna’, junto a actores de la talla de Caridad Canelón: “Fue ahí donde supe lo que quería realmente: ser actriz. Empecé a estudiar interpretación con un profesor particular, porque mi preparación era muy básica y tenía miedo de no hacerlo bien”.

Su buena acogida hizo que nada más terminar la llamaran para que se sumara a las grabaciones de una nueva producción: ‘Niña mimada’.

Durante su siguiente proyecto, ‘Luisa Fernanda’, en 1999, inició una relación sentimental con su compañero Yul Bürkle. “Me atrajeron su caballerosidad y su simpatía. A su lado me sentí protegida”.

Después participó en ‘Yo soy Betty, la fea’, que le abrió las puertas del mercado internacional interpretándose a sí misma.

Continuó la buena racha con ‘Mis tres hermanas’, en 2000…

… y ‘Secreto de amor’, telenovela que grabó en Miami un año después y que supuso su primer trabajo fuera de Venezuela. La experiencia fue tan satisfactoria que fijó su residencia en la ciudad estadounidense.

Sin embargo, a partir de entonces los viajes se sucedieron. En 2003 grabó en Perú ‘Todo sobre Camila’, donde después se quedó un tiempo para estar cerca de Yul. 



En 2004 volvió a ponerse delante de una cámara y lo hizo como prostituta en ‘Todos quieren con Marilyn’, papel que la llevó hasta Colombia. Regresó después a su país natal para participar en ‘Mi vida eres tú’, de nuevo con Jorge Aravena.

… pero los proyectos internacionales no terminaron ahí, pues en 2007 grabó ‘Trópico’ en República Dominicana, con Víctor González, y Perú.

Estas idas y venidas la agotaron, pero también fueron enriquecedoras. “No es fácil grabar en tantos países porque son diferentes culturas, pero resulta muy interesante y se aprende mucho”.

Después de ‘Trópico’, en 2008, regresó a Miami para sumergirse en su primera comedia, ‘Amas de casa desesperadas’: “Creo que soy buena haciendo reír y ha sido una experiencia muy positiva”.

A mediados de 2009 terminó de grabar ‘Alma indomable’…

… e hizo un paréntesis para dedicarse al bebé que estaba esperando.

Bárbara Briana vino al mundo en marzo de 2010. “Ella es la culminación de todo cuanto Yul y yo hemos sentido y querido, de nuestros diez años de relación, basada en la comprensión, la estabilidad y la comunicación”.

Y aunque afirmó que la maternidad era lo más hermoso que le había sucedido en la vida, también confesó que era el trabajo más “arduo y duro”: “No es sencillo infundirle valores y estar segura de que no te equivocas”.

Después de unos meses volcada en el cuidado de su pequeña, decidió retomar su profesión, y lo hizo con ‘Rafaela’, su primera telenovela bajo las órdenes de la productora mexicana Televisa.

Además, demostró estar en plena forma en el reality ‘Mira quién baila’, donde enamoró a los espectadores: “Me ayudó a recuperar la figura, a seguir creciendo como profesional y a que la gente conociera una faceta diferente de mi vida”.

En 2012 regresó a su país para sumirse en las grabaciones de ‘Dulce amargo’.

A sus 39 años, Scarlet Ortiz puede presumir de una carrera intachable y ve con ilusión el largo recorrido que tiene por delante, aunque sabe que cambiará el tipo de personajes que le ofrezcan: “La edad condiciona a muchos productores. Sé que llegará el día en que dejen de llamarme para ser la protagonista”.




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