miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ignacio López Tarso

El paso del tiempo no solo no le pesa, sino que ha sido su gran aliado y amigo, pues durante 88 años lo ha ayudado a sumar experiencias únicas, aplausos y ovaciones interminables y disfrutar del inmenso cariño del público. Así percibe Ignacio López Tarso el largo andar de la vida, que él inició el 15 de enero de 1925 en México.

Todavía recuerda el día que sus padres, Alfonso López Bermúdez e Ignacia López Herrera, lo llevaron al teatro cuando solo tenía 8 años. Aquella función lo marcó: “Supe que no podía dedicarme a otra cosa que no fuera ser actor”.

Sin embargo, asegura que su inquietud por la interpretación venía de antes: “Presumo de haber nacido actor y de no tener que hurgar dentro de mí mismo para saber cuál era mi vocación”.

Como los problemas económicos de su familia le impedían acceder a estudios superiores, se vio obligado a ingresar en el Seminario Menor de Temascalcingo. Aunque pronto lo abandonó porque sabía que no era su camino, su paso fue fructífero, ya que allí tuvo su primer contacto con el teatro clásico. Además, aprendió a recitar poesía con dicción y métrica perfectas.

Animado por unos amigos, viajó a Estados Unidos para ganar dinero, pero tras recoger naranjas unos meses, una lesión precipitó su regreso a México.

Postrado en la cama, se entretenía leyendo libros de poesía de autores como Xavier Villaurrutia, a quien tiempo después logró conocer; y no solo se llevó un autógrafo, sino su confianza.

Además, el destino quiso que el escritor fuera su maestro en la Academia Dramática del Instituto Nacional de Bellas Artes, donde ingresó en 1949. Inició su carrera como actor en la Compañía de Teatro Estudiantil Autónomo y la continuó en la de Teatro Clásico de México.

Fue entonces cuando Villaurrutia le advirtió que su nombre, Ignacio López López, no tenía fuerza y no triunfaría si no lo cambiaba. Lejos de ofenderse, el aplicado alumno siguió su consejo y sustituyó su segundo apellido por Tarso, en honor a San Pablo apóstol.

Con su nuevo nombre, la joven promesa debutó en la obra ‘Nacida ayer’, a la que siguieron ‘La Celestina’ o ‘Las mocedades del Cid’. Pero fue ‘Moctezuma II’ la función que lo consagró y lo convirtió en uno de los imprescindibles sobre los escenarios.

Desde entonces ha subido a las tablas en infinidad de ocasiones. En 2009 representó ‘Doce hombres sin piedad’.

También ese año representó ‘Elsa y Fred’, junto a Beatriz Aguirre.

En 2011 dio vida al poeta chileno Pablo Neruda en ‘El cartero’.

 ‘La tempestad’ (2012) ha sido uno de sus últimos trabajos para el teatro.

 En 1954 dio el salto al cine con ‘La desconocida’, película dirigida por Chano Ureta, pero la experiencia no fue grata: la poca trascendencia de su papel no estuvo a la altura de sus expectativas. 
Por suerte, el gusto por el Séptimo Arte logró arraigar en él gracias a cintas donde se codeó con grandes estrellas y directores, como ‘Nazarín‘, de Luis Buñuel, ‘Tarahumara’ o ‘Macario’.

Tres años después, rodó ‘El hombre del papel’.

Al año siguiente, ‘El gallo de oro’. Como dato curioso desde su debut en 1954 hasta 1996 había rodado cincuenta películas.

También se dedicó a la música. Grabó ocho discos en los que destacan temas de la revolución mexicana…

‘Yo soy el corrido de Pepe Guizar’ y  ‘Muerte de Emiliano Zapata’ son algunos de sus trabajos.

Su ajetreada agenda laboral no le impidió tener una vida familiar estable junto a su mujer, Clara Aranda…

… y sus tres hijos: Susana, Gabriela y Juan Ignacio, que siguió sus pasos. Ellos han sido su mejor apoyo tras la muerte de su mujer.

Si bien durante su carrera ha recogido algunos galardones, en  2012 fueron constantes. En marzo recibió el título Doctor Honoris Causa en la Universidad mexicana de Guadalajara por sus aportaciones a las artes escénicas.

… y en verano se alzó con una Diosa de Plata y un Cabrito de Plata y otro de Cristal en el Festival de Cine de Monterrey.

Pese a que todos estos galardones lo han llevado a cerrar una etapa, él sigue dispuesto a trabajar: “Ignoro cuánto tiempo seguiré sosteniéndome sobre un escenario; sé que la muerte está cerca, pero no pienso en ella. Además, he sobrepasado mis expectativas, pues nunca imaginé llegar a viejo, ni siquiera alcanzar los 50”. 


Sus telenovelas

La vimos en España en 1997 y se convirtió en todo un éxito. López Tarso trabajó junto a Leticia Calderón.
 
 
En 2000 se metió en la piel de don Ángel Villareal en ‘La casa de la playa’.
 
Tres años después grabó ‘De pocas pocas pulgas’, trabajo por el que se llevó el premio TVyNovelas como Mejor Primer Actor.
 
En 2010 encarnó a Mojarras en ‘Mar de amor’, el entrañable abuelo que vive con su nieto, Tilico.
 
‘Corazón indomable’ es su última producción, donde ha hecho una pequeña participación este año, también ha aparecido en ‘Mentir para vivir’.
 
 
 
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