viernes, 30 de noviembre de 2012

César Evora


SU PADRE

“Después de 20 años sin vernos, retomamos nuestra relación y ahora somos grandes amigos, aunque reconozco que llegué a odiarlo en ocasiones”, ha dicho.


SU MUJER

“Nada más ver a Vivian, le pregunté si quería casarse conmigo. Ya llevamos más de 19 años juntos. Desde entonces, es mi apoyo, mi amiga, compañera, amante y  mejor crítica”, deja claro.


SU HIJA

Fruto de su unión nació Carla, en 1993, en México.


'LA MADRASTRA'

• En España. Antena 3 la emitió en marzo de 2006.

• Amor maduro. Vive una historia de amor con Victoria Ruffo: “El amor es siempre pasional y, si le sumas cierto grado de madurez, adquiere una fuerza inigualable. El amor de juventud es intenso, pero fugaz”.


'ENTRE EL AMOR Y EL ODIO'

• Año de producción. 2002. 

• Remake. Se trata de una adptación de la radionovela Cadena de odio.  


'EN NOMBRE DEL AMOR'

• Aunque en la novela está enfrentado a Leticia Calderón, en la vida real se lleva muy bien con ella: “Trabajamos juntos en Laberintos de pasión y la quiero mucho”.


'ABRÁZAME MUY FUERTE'

• Compartió créditos con Fernando Colunga, Aracely Arámbula y Victoria Ruffo, su esposa en la telenovela y a quien le hace la vida imposible. “Congeniamos muy bien y somos muy amigos”.


'MUNDO DE FIERAS'

• Su doble personaje le valió el Premio TVyNovelas al Mejor Actor Antagónico.Trabajó con Helena Rojo, Laura Flores (en la foto) y Edith González.


UN ACTOR CAMELEÓNICO…

“No existen personajes diferentes, todos son seres humanos y el reto está en la imaginación del escritor y el actor para engrandecerlos”. César es capaz de dar vida a un personaje como al loco Serenata, un vagabundo andrajoso, en La esposa virgen

Como al sacerdote Juan de la Cruz en El privilegio de amar. Con ambos obtuvo el reconocimiento del público y varios premios.


SOBRE LAS TABLAS

En 2004 emprendió el proyecto teatral Trampa de muerte, una comedia de suspense dirigida, producida y protagonizada por él y por Fernando Colunga.

En 2006 compartió escenario con Angélica Aragón en Cartas de amor.

Dos años después, viajó a Puerto Rico para participar en Pareja abierta, junto a Cordelia González, donde retoma su vena cómica: “Me encanta. Yo soy muy divertido, me gusta reírme y contar chistes”.



Vino al mundo el 4 de noviembre de 1959 en Cuba, único hijo de María Díaz y Tony Évora, un famoso musicólogo y pintor.
Con sólo 8 años conoció la cara más amarga de la vida: “Dejé de ver a mi padre, que se divorció de mi madre y se casó con una mujer checa, con la que se fue a Europa. Como niño, no entendía lo que ocurría e incluso llegué a odiarlo”.
Este suceso hizo que creara un fuerte vínculo con su madre: “La admiro porque supo criar a un chico indisciplinado, revoltoso
e inquieto. Y salimos adelante, pese a los muchos problemas económicos”. Siendo todavía muy joven, César trabajó como maestro
para contribuir al mantenimiento de la familia.
Terminada la escuela, se matriculó en Ingeniería Geofísica, pero sólo le bastaron unas semanas para darse cuenta de que no era lo que quería: “Acudí al rodaje de una película y supe que mi pasión era dirigir”. Pero hasta el tercer año no abandonó la carrera: “Si lo hacía antes, tenía que ingresar en el ejército cubano”.
Sin embargo, por casualidad acabó siendo actor: “Un amigo insistió en que fuera a un casting y, aunque no creí que tuviera talento, gusté mucho. Entonces entré en el Instituto Superior de Arte y empecé a hacer cine. Mi primera película fue Cecilia, en 1982”.
Después de actuar en más de una decena de filmes, estudió dirección cinematográfica en la prestigiosa escuela de San Antonio de los Baños.
En 1988 viajó a Nueva York para hacer teatro, lo que supuso una grata experiencia no sólo a nivel profesional. Allí se reencontró con su padre: “Fue raro, éramos como dos extraños. Aclaramos muchas cosas”.
En cambio, su matrimonio con Inés Martorel, fruto del cual habían nacido dos hijos, Rafael (1986) y Mariana(1988), atravesaba una crisis insostenible.
La causa de la separación definitiva tenía nombre y apellido: Vivian Domínguez, a quien conoció en 1991: “Estaba grabando una serie en Varadero cuando, de repente, la vi. Fue un flechado; supe que era la mujer de mi vida”. Tanto que, un año más tarde, se casaron.
En 1993, cuando esperaban su primer retoño, el matrimonio viajó a México, donde Évora grabó Corazón salvaje. Tras el éxito de este trabajo le llegaron nuevos proyectos que lo obligaron a instalarse en el país azteca.
En 1994 participó en Agujetas de color de rosa y, un año después, en Si Dios me quita la vida, donde defiende su primer protagonista: un cubano que huye de su país.
Después llegaron títulos como Luz Clarita y Cañaveral de pasiones, ambas grabadas en 1996, Gente bien (1997),El privilegio de amar (1998)…



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